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Herbolario Navarro


Colágeno, esencial para tu piel y tus articulaciones

UNA PROTEÍNA FUNDAMENTAL PARA NUESTRO ORGANISMO

Dolor articular, pérdida de densidad ósea, aparición de las arrugas en la piel… éstas son algunas de las consecuencias que se producen en nuestro cuerpo por la pérdida de colágeno. Se trata de la proteína más abundante que hay en nuestro organismo y que además es el constituyente esencial de huesos, tendones, ligamentos, articulaciones, cartílagos y piel. Con los años, nuestro cuerpo pierde la capacidad de regeneración de esta proteína, una carencia a la que debemos ponerle remedio para evitar la degradación de nuestra piel y nuestros huesos.

Colageno

Son muchos los que conocen el colágeno porque lo asocian a las cremas o tratamientos de belleza. Y aunque sin duda se trata de un constituyente esencial para una piel saludable, el colágeno también es muy importante para nuestra salud. Esta proteína es la encargada de aportar resistencia y elasticidad a los tejidos que protegen nuestros órganos y nos ayuda a movernos y a tenernos en pie.

Existen hasta 21 tipos de fibra de colágeno, dependiendo de los tejidos de los cuales es extraído. Principalmente está el de Tipo I, que se encuentra en los huesos, tendones, ligamentos y piel, representando más del 90% de la masa orgánica del hueso. O el colágeno Tipo II, que se encuentra fundamentalmente en los cartílagos y sus principales funciones son las de otorgar resistencia a estos tejidos, así como la de realizar presión de forma intermitente.

Con el paso de los años, nuestro cuerpo disminuye su capacidad de regenerar colágeno. Las células encargadas de ensamblar los aminoácidos para formarlo, van ralentizando esa capacidad de síntesis y aparecen ciertos síntomas que asociamos al envejecimiento, como el dolor articular, la pérdida de densidad ósea o las arrugas en la piel, o también otras evidencias como la pérdida de cabello, caída de los dientes o la aparición de varices.

Aunque todas las personas sufrimos esa pérdida de colágeno, las mujeres la padecen antes y de forma más acelerada debido a la disminución de los niveles hormonales con la llegada de la menopausia. O también los deportistas, fundamentalmente porque mueven de forma constante las articulaciones, y con el tiempo, ese movimiento mecánico repetitivo va provocando el desgaste del colágeno en esos tejidos y aparece el temido dolor articular.

COLÁGENO ASIMILABLE
Una forma de reducir los efectos de la degradación por falta de colágeno, es incluir en la dieta diaria complementos de colágeno asimilable, que puedes encontrar en tiendas especializadas como Herbolario Navarro.

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Por ejemplo, el Colágeno Marino de Green Sun contiene Peptan®, que es una patente de colágeno hidrolizado de Tipo I. El origen de estos péptidos es el pescado. Peptan® tiene contenido proteico mayor al 97% y contiene 20 aminoácidos (8 de los 9 esenciales). Además incluye vitamina C que contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los cartílagos y la protección de las células frente al daño oxidativo.

Otro de los ingredientes es el ácido hialurónico, un polisacárido de alto peso molecular que es uno de los principales componentes de la matriz extracelular del cartílago. Destaca su
concentración en las articulaciones, los cartílagos y la piel. El colágeno marino de Green Sun es completamente inodoro e insípido, siendo muy sencillo de tomar junto a cualquier zumo o incluso agua. La dosis diaria recomendada es de 10 gramos al día.

Otro tipo de colágeno es Jointsol, que combina un extracto de rosal silvestre o escaramujo (Rosa canina L) y colágeno hidrolizado Tipo I, de origen bovino. La acción sinérgica de estos
dos productos permite reducir la dosis diaria de ambos, por lo que resulta suficiente la toma de un sobre al día. Puedes encontrarlo en cajas de 30 sobres con agradable sabor a naranja.

También cuidando tu alimentación puedes ayudar a que los efectos de la pérdida de colágeno sean menores. No olvides incluir en tu dieta alimentos que estimulan la producción del colágeno, que son aquellos ricos en vitamina C como el kiwi, la naranja, el limón, la piña o el melón. También verduras como el repollo, la col, la escarola, la coliflor o las espinacas. Así como alimentos con aminoácidos, como los lácteos, las carnes magras y el pescado azul, o también otros productos como los frutos rojos y los frutos secos.

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