Herbolario Navarro


Rosa Mosqueta: el rey de los aceites

La rosa mosqueta es un arbusto silvestre cuyo aceite es muy apreciado en cosmética por sus propiedades regeneradoras y cicatrizantes de la piel. Y es que cada vez está más recomendada su aplicación para disimular cicatrices, cortes y quemaduras, evitando que nos quede marca. Pero también es muy beneficiosa para mejorar el estado de estrías, arrugas y manchas solares.

Las propiedades de esta planta originaria de Europa, son consecuencia de su contenido en ácidos grasos, en concreto: ácido lineico, ácido linoleico y ácido oleico. Estos ácidos grasos son nutrientes muy importantes en muchos procesos fisiológicos y bioquímicos del cuerpo humano, relacionados con la regeneración de los tejidos y el crecimiento celular.

Numerosos estudios científicos, han demostrado la efectiva capacidad cicatrizante del aceite puro de rosa mosqueta, especialmente en lo que se refiere a suturas, cicatrices y quemaduras. Lo que se debe a su capacidad regeneradora, activando la síntesis del colágeno y la elastina dérmica, así como a su excelente virtud astringente, facilitando la cicatrización natural.

Por lo tanto el aceite de rosa mosqueta está adquiriendo la consideración de uno de los más potentes productos antienvejecimiento de origen natural, gracias a su poder antioxidante que ayuda a luchar contra lso radicales libres. Además, se está valorando su capacidad de prevención de afecciones dérmicas relacionadas con desequilibrios de la melanina a causa de abusos de sol.

Para casos de arrugas de expresión, cicatrices, estrías muy marcadas y manchas solares, se recomienda el uso continuado de aceite puro de esta planta en cada pocas horas hasta que desaparecen.

Otras aplicaciones:

En el embarazo, mezclado con el aceite de almendras le da a la piel la elasticidad necesaria para que crezca sin romperse y no salgan las antiestéticas estrías.

Con la crema de manos, unas gotitas en cada aplicación, hace que las manchas desaparezcan y la piel recobre un aspecto mucho más joven.

Utilizándola de forma frecuente en la zona del entrecejo y orbicular disminuye la tensión facial.

Ayuda de forma magistral a restablecer el manto hidrolipídico.

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