Herbolario Navarro


De la crisis económica a la Revolución Ecológica

Tras unos años de bonanza económica, nos encontramos en tiempos de crisis, un periodo en que las familias tienen que apretarse los cinturones para llegar a fin de mes sin problemas. Por eso, ahora que tendemos a hacer balance del año que termina y a proyectar iniciativas para el venidero, la mejor reflexión que podemos hacernos es que necesitamos recuperar las costumbres de nuestros antepasados y caminar de la mano del ahorro hacia una auténtica Revolución Ecológica.

 

De la misma forma que la Revolución Industrial del siglo XVII dio un giro radical a la historia de Occidente, en la actualidad tenemos la oportunidad de protagonizar una auténtica Revolución Ecológica. Un verdadero cambio social, pero también un cambio del sistema económico, concientes de que la economía que rige hoy los países civilizados tiene los días contados: capitalismo agresivo, hiperdesarrollo industrial, agotamiento de las fuentes energéticas, etc. son las características de una economía que ya empieza a mostrar signos de agotamiento.

La solución a dicha situación la encontramos en la ecología, en el ahorro energético y en el respeto al Medio Ambiente, pero esta vez con una razón más que añadir a la lista: las economías domésticas ganan con la práctica habitual del ecologismo. Y es que con sólo volver la vista atrás y observar las costumbres de nuestros antepasados podemos descubrir unos hábitos respetuosos con el entorno y con nuestros propios bolsillos. Y no hay mejor momento que este para hacer de estas costumbres una forma de vida.

Con los precios creciendo con rapidez el ahorro energético en los hogares se hace imprescindible. Simples gestos como utilizar bombillas de bajo consumo, encender sólo las luces necesarias, cerrar bien las ventanas en invierno o cenar “a la fresca” en verano, pueden hacernos ahorrar unos cuantos euros en cada factura y tienen grandes beneficios para la salud del planeta. Lo mismo que ocurre con los combustibles, cada día más caros y más escasos. Para reducir el gasto en este sentido tenemos numerosas alternativas como utilizar el transporte público, ir caminando cuando nuestros destinos sean cercanos o recurrir a trasportes alternativos como los coches híbridos o eléctricos.

Pero es en el carrito de la compra donde más podemos combatir el derroche. Y las razones son evidentes: si acudimos a los comercios que tenemos más próximos no necesitaremos utilizar ningún medio de transporte, y en el caso de que sea necesario será un trayecto corto. Por otra parte, al consumir productos autóctonos estaremos reduciendo la cadena de trasporte de los mismos, igual que ocurre al practicar un comercio justo en el que se reducen los intermediarios y cada parte recibe sólo lo que se merece sin costes añadidos.

Usar una bolsa de tela reutilizable para hacer la compra, poner la lavadora y el lavavajillas con la carga completa, reciclar la basura, reutilizar los envases de cristal, ducharse en lugar de bañarse, utilizar jabones naturales que conserven mejor nuestras prendas de vestir y del hogar, son otros hábitos que podemos adoptar para ahorrar a la vez que cuidamos del Medio Ambiente.

En definitiva, es el momento de volver la vista atrás y recuperar los hábitos saludables que nuestros antepasados practicaban, es la oportunidad de vivir la Revolución Ecológica que ponga freno a una situación económica insostenible. El Planeta y los bolsillos ganarán en salud.

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